Al finalizar una sesión de masaje de tejido profundo, es fundamental reconocer que el trabajo no termina al retirar las manos del terapeuta. La fase final de la sesión es esencial para permitir que los tejidos musculares y conectivos se adapten a los cambios provocados durante el masaje. Este cierre incluye técnicas suaves de relajación, estiramientos ligeros y recomendaciones de hidratación, que ayudan a minimizar la tensión residual y facilitan la recuperación muscular.

Completar un masaje de manera adecuada garantiza que los beneficios obtenidos —como la mejora de la circulación, la reducción de la tensión muscular y la liberación de puntos gatillo— se consoliden. Además, permite al cuerpo integrar los ajustes biomecánicos y energéticos realizados durante la sesión, promoviendo un equilibrio duradero y previniendo posibles molestias posteriores. Por ello, cada minuto final de la sesión es tan importante como el trabajo profundo realizado en los músculos específicos.

Concluir correctamente cada masaje de tejido profundo no solo maximiza sus resultados físicos, sino que también ofrece una experiencia completa de bienestar y recuperación, reforzando la confianza del cliente en la terapia y en la importancia del cuidado continuo del cuerpo.

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