Deep Tissue es una de las técnicas más demandadas de los últimos tiempos.
Trabajarla con precisión, profundidad e intensidad es un desafío que muchos están atravesando actualmente. Deep Tissue no es usar el codo y hacer fuerza.
Deep Tissue Evolved es cuidarte con conciencia para adaptar tu cuerpo con la gravedad y la mecánica natural sin esfuerzo.
Primeras Presentaciones
Bienvenida del cliente & Dinámica de contacto inicial
Preparación de la camilla y del espacio
La espalda constituye el eje central del cuerpo humano, sosteniendo gran parte de su estructura y garantizando la movilidad y el equilibrio. En ella confluyen músculos, articulaciones y terminaciones nerviosas que influyen directamente en la postura, la circulación y el bienestar general.
Será nuestra puerta de acceso al cliente y por donde empezaremos a liberar posibles tensiones.
La región glútea constituye un complejo musculoesquelético fundamental en la biomecánica de la cadera y la pelvis. Está conformada por varias capas musculares que cumplen funciones de movilidad, estabilización y soporte postural:
Glúteo mayor: músculo voluminoso y superficial, principal extensor de la cadera y potente rotador externo. Su activación es clave en gestos de levantamiento, propulsión y control de la postura erecta.
Glúteo medio y menor: situados en una capa intermedia y profunda respectivamente. Actúan como abductores y estabilizadores de la pelvis en el plano frontal, previniendo el descenso contralateral durante la marcha (función del mecanismo de Trendelenburg).
Musculatura glútea profunda: integrada por el piriforme, géminos superior e inferior, obturadores interno y externo, y cuadrado femoral. Estos músculos son rotadores externos de la cadera y, en menor medida, estabilizadores articulares. El piriforme adquiere especial relevancia clínica por su proximidad al nervio ciático, lo que lo convierte en una zona frecuente de compresión y dolor miofascial.
En el abordaje con masaje de tejido profundo, la intervención sobre estas capas permite liberar restricciones miofasciales, mejorar la vascularización y favorecer la función neuromuscular. Una comprensión detallada de la disposición anatómica y la función de cada grupo es esencial para aplicar técnicas precisas y seguras en esta región.
Abordaje específico de los isquiotibiales
En este módulo nos centraremos en el estudio y tratamiento de la musculatura isquiotibial, un grupo clave en la movilidad y estabilidad de la cadera y la rodilla. Su acortamiento o sobrecarga puede generar limitaciones funcionales, molestias lumbares y alteraciones posturales que afectan al bienestar global de la persona.
A lo largo de las sesiones revisaremos su anatomía y función, exploraremos técnicas de palpación y reconocimiento, y practicaremos maniobras específicas de masaje orientadas a mejorar la elasticidad, favorecer la recuperación y prevenir lesiones. También se hará hincapié en la importancia de adaptar el trabajo a cada cliente y en la conciencia de nuestra propia postura corporal durante la intervención.
Este módulo proporciona las bases necesarias para que el futuro profesional integre un abordaje seguro y eficaz de los isquiotibiales dentro de una práctica de masaje completa y responsable.
La región cervical constituye una zona clave en la anatomía humana, caracterizada por su alta movilidad y, al mismo tiempo, por su vulnerabilidad a la tensión y las sobrecargas musculares. Esta unidad tiene como objetivo proporcionar al estudiante un conocimiento detallado de la musculatura del cuello y su aproximación con las técnicas de masaje terapéutico a la zona del trapecio y técnicas de integración del masaje en su conjunto.
El músculo trapecio constituye una de las estructuras más relevantes en la región cervical y dorsal alta. Se extiende desde la base del cráneo (protuberancia occipital externa y ligamento nucal) hasta las apófisis espinosas torácicas, insertándose en la clavícula, el acromion y la espina de la escápula. Su disposición amplia y superficial lo convierte en un punto clave de intervención en las técnicas de masaje.
Desde el punto de vista funcional, el trapecio participa en la movilidad y estabilidad de la cintura escapular, interviniendo en la elevación, rotación y retracción de la escápula, así como en la extensión y lateralización cervical. Debido a su implicación constante en la postura y al acúmulo de tensión por estrés o sobreuso, suele presentar contracturas y puntos gatillo dolorosos que irradian hacia la cabeza, el cuello y la región escapular.
Al finalizar una sesión de masaje de tejido profundo, es fundamental reconocer que el trabajo no termina al retirar las manos del terapeuta. La fase final de la sesión es esencial para permitir que los tejidos musculares y conectivos se adapten a los cambios provocados durante el masaje. Este cierre incluye técnicas suaves de relajación, estiramientos ligeros y recomendaciones de hidratación, que ayudan a minimizar la tensión residual y facilitan la recuperación muscular.
Completar un masaje de manera adecuada garantiza que los beneficios obtenidos —como la mejora de la circulación, la reducción de la tensión muscular y la liberación de puntos gatillo— se consoliden. Además, permite al cuerpo integrar los ajustes biomecánicos y energéticos realizados durante la sesión, promoviendo un equilibrio duradero y previniendo posibles molestias posteriores. Por ello, cada minuto final de la sesión es tan importante como el trabajo profundo realizado en los músculos específicos.
Concluir correctamente cada masaje de tejido profundo no solo maximiza sus resultados físicos, sino que también ofrece una experiencia completa de bienestar y recuperación, reforzando la confianza del cliente en la terapia y en la importancia del cuidado continuo del cuerpo.
Aquí encontrarás el manual de las maniobras y la información de anatomía que vimos en clase.
Deseamos que los disfrutes!!