Iniciación
En esta introducción quiero mostrarte los aspectos esenciales que sientan las bases de una práctica profesional del masaje. Antes de iniciar una sesión de Deep Tissue Evolved Massage, resulta fundamental atender a tres pilares básicos: el entorno, la relación con el cliente y nuestra propia postura corporal.
Para dar comienzo a la sesión, revisaremos la preparación de la sala, es muy importante que el espacio se encuentre limpio, fresco y ordenado, esto es información que el cliente integra sin darse cuenta. Si tenemos especial cuidado en estos detalles, se crea un clima de calma y confianza. La iluminación, la temperatura, el orden del material y el silencio son factores que influyen directamente en la confianza del sistema y modifican la calidad de la sesión.
En segundo lugar, abordaremos la primera toma de contacto con el cliente. Este momento inicial es determinante, pues marca la forma en que se construirá la relación terapéutica. La manera en que saludamos, escuchamos y atendemos las necesidades expresadas —o incluso las no verbalizadas— será decisiva para generar confianza y respeto. Si logramos habitar estos elementos, notaremos un cuerpo mucho más disponible.
Finalmente, trabajaremos la observación de nuestra propia postura corporal. El masaje requiere conciencia de cómo utilizamos nuestro cuerpo: aprenderemos a reconocer nuestras posiciones, movimientos y apoyos, con el fin de garantizar estabilidad relajada y, al mismo tiempo, prevenir sobrecargas o lesiones. La postura equilibrada no solo protege al profesional, sino que también transmite seguridad y serenidad al cliente.
Este módulo constituye, por tanto, una introducción a la práctica conciente del masaje de tejido profundo desde una perspectiva integral: cuidar el espacio, cuidar a la persona que recibimos y cuidarnos a nosotros mismos como terapeutas.
Deseo que estos pequeños, grandes detalles se incorporen naturalmente a tus sesiones.